“El problema fue que hace unos años el Gobierno permitió que se monopolice este tipo de servicio”, señala Natalí, una joven de 23 años que hace un año contrató a Fibertel para conectarse a la Web. En sintonía con esta aseveración, la mayoría de los consultados apunta a la falta de transparencia en los procesos que llevaron a que hoy la empresa del Grupo Clarín controle gran parte del mercado.
Rodolfo, un cibernauta de casi 80 años, reconoce una “clara irresponsabilidad del Gobierno por permitir que en la actualidad no existan varias operadoras de servicios de Internet”. En este sentido, hace referencia a “un conflicto de intereses entre dos sectores que durante unos años fueron aliados, pero que empezaron a mostrarse los dientes a partir del tratamiento y la sanción de la Ley de Medios Audiovisuales”.
Teniendo en cuenta la posibilidad de que la licencia Fibertel finalmente desaparezca, y junto con ella la circulación de bits que otorga a sus usuarios, se analizan también cuáles podrían ser los efectos para aquellas personas que utilizan la conexión con fines profesionales y no poseen otra alternativa: “Si realmente desaparece este servicio la única opción que queda es instalar sí o sí una línea telefónica y recibir conexión por ahí. El problema es que yo no quiero pagar teléfono, sólo quiero usar Internet para trabajar”, explica Leonel, vecino de Av. 27 de Febrero al 2.800. Esas declaraciones no hacen más que dejar en evidencia la falta de empresas que puedan cubrir el abastecimiento masivo que hoy posee Fibertel.
Por su parte, Adriano, un joven universitario adherente a las políticas ejecutadas por el gobierno actual, apunta a “un insaciable deseo de lucro y concentración de mercados por parte de un grupo multimedial al que lo único que le interesa es monopolizar los medios y la información que circula”
- Zona cobertura de Express (Banda ancha de Cablehogar - Rosario)
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